Imagen: Félix Camacho Zamora
Durante las labores de salvamento arqueológico realizadas por la Secretaría de Cultura federal, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en una parte del recorrido del Tren Maya, se han recuperado nueve patollis, líneas grabadas en la roca en forma de tableros. El hallazgo se registró en la carretera a Chetumal, en la estructura denominada T7-44279, cercana al poblado de Xpujil (Campeche), cuya antigüedad se estima en más de 1,000 años, según informó el pasado 4 de septiembre el coordinador del Área de Conservación del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, Felix Camacho Zamora.
El Patolli o patli fue un juego de gran popularidad en Mesoamérica, ya que lo practicaron tehotihuacanos, toltecas, mayas, aztecas pero también los pueblos conquistados por ellos. Se relacionaba con deidades, ofrendas, ritos religiosos y eventos calendáricos. Los tableros para el juego estaban pintados sobre esteras, o grabados sobre piedras y rocas (como es el caso de la noticia). El dios azteca del patolli era Macuilxochitl ("Cinco Flor"), al que invocaban antes de comenzar la partida. Los aztecas, que al parecer les apasionaba el juego, apostaban cualquier tipo de objeto (mantas, joyas, piedras), pero también esclavos y hasta su propia libertad. Los misioneros españoles lo llegaron a considerar "El juego de los demonios" y lograron que se prohibiera.
Se podía jugar entre 2, 3 ó 4 jugadores, y el objetivo era llevar las fichas hasta la meta avanzando de acuerdo con la puntuación que daban los dados o ganar al contrario todas sus reservas de apuestas. Llegar a la meta era dar una vuelta completa a los cuatro brazos y llegar al punto de partida (en las casillas centrales) o a la casilla anterior. Durante el recorrido se solían hacer, tanto por parte de los jugadores como de los espectadores, apuestas.
El tablero, aunque existen diversas formas, solía ser en forma de aspa X con cuatro divisiones y 52 casillas que representaban el ciclo de 52 años del calendario azteca (4 trecenas representados por los signos Calli -casa-, Tochtli -conejo-, Acatl -caña- y Tecpatl -pedernal.
Como dados se utilizaban cinco frijoles, que son los que dan nombre al juego, ya que la palabra patolli significa ‘frijol’ en náhuatl. Pero no hace referencia a cualquier tipo de fríjol sino a unos pequeños fríjoles rojos a los que se les hacía una marca en una de sus caras para utilizarlos como dados. Se realiza una tirada con las 5 piezas, los que tienen la marca hacia arriba indican las casillas que se deben avanzar en el tablero, excepto cuando los cinco tienen la marca hacia arriba, y en ese caso se avanzan 10 casillas. Las fichas eran piedras de diferente color para cada jugador, generalmente 6.
Historiográficamente solo existen dos descripciones antiguas que indican como se jugaba: “Fray Bernardino de Sahagún (1985 [1569]) y Fray Diego Durán (2002 [1580]). Aunque Sahagún presenta dos versiones, una en lengua náhuatl más amplia y completa (Códice matritense/Códice florentino); la segunda sumamente escueta y deficiente es la versión en castellano en la Historia general de las cosas de la Nueva España. Sin embargo, la explicación de Durán es más entendible, pero a pesar de esto, existen "lagunas" de significado y procedimientos”.
Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Patolli https://pueblosoriginarios.com/meso/valle/azteca/patolli.html
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